Daniel Amo y su participación en el 2° Congreso Internacional de Flipped Learning

El profesor e investigador español, sostiene la necesidad de que el maestro adopte las nuevas tecnologías y metodologías activas para lograr una mejor comunicación y aprendizaje entre docente y alumno.

En el marco del 2° Congreso Internacional de Flipped y Metodologías Activas del Aprendizaje que se realizó en el Parque del Conocimiento, Daniel Amo, profesor e investigador español en aritmética del aprendizaje, brindó un taller sobre “Analítica del aprendizaje”.

A través de esta ponencia, sentó las bases del denominado Flipped Learning, una metodología de aprendizaje conocida como aula inversa, que ha generado el interés de toda la provincia.

Sostiene que, con esta información el docente podrá reconocer que el grupo de alumnos con el que se desenvuelve son los que conocemos como nativos digitales, por ello el aprendizaje de los mismos requiere modificaciones a lo que tradicionalmente se enseñaba. “El docente debe entender qué es lo que está sufriendo y aprenderá herramientas sobre cómo guiar al alumno en este entorno digital”.

La aplicación de esta metodología genera cambios radicales: “cuando aplicas el Flipped Learning le das vuelta literalmente al aula y empiezan a demandar otros tipos de medio de comunicación y ellos se sienten mucho más cercanos con lo cual se sienten cómodos y va en pro de su aprendizaje. Con este sistema se motiva al alumno para que busque incrementar sus conocimientos de manera creativa “se aprende mucho más porque el alumno está motivado para aprender”.

Señaló que dominar tecnologías y evidentemente dominar metodologías activas en el aula como proyectos, problemas, retos, entre otros, son algunas exigencias que debe tener un maestro.

Recordó que las experiencias previas han sido positivas para los maestros “darle vuelta a la clase es hacer cosas nuevas y que el maestro se motive porque sale de lo que es lo tradicional porque tiene el tiempo para hacerlo”.

Sobre la metodología

La enseñanza inversa es un enfoque pedagógico en el que la instrucción directa se desplaza del espacio del aprendizaje en grupo al espacio del aprendizaje individual, como resultado de ello, el espacio del grupo se transforma en un ambiente de aprendizaje dinámico e interactivo, en el que el educador guía a los estudiantes mientras éstos aplican los conceptos y se implican creativamente en la materia.

En la actualidad surge una la dicotomía entre la utilización de herramientas digitales en el aula y la relación más directa, “más real” con los estudiantes, cuando son dos conceptos complementarios. Es lo que vendría a llamarse “humanismo digital”, enseñar el buen uso de las mismas, siempre desde un enfoque educativo, no solo tecnológico, y desde ese enfoque educativo se tiene la posibilidad de priorizar tiempos, espacios y ofrecer una profunda atención a esa diversidad en las aulas.